Usted está en:Inicio > Noticias

El Botellón; diferente tratamiento de las Administraciones.

Las aplicaciones de las leyes y las ordenanzas antibotellón han provocado contrastes como el que se vive en Euskadi y en Castilla La Mancha.

 

HOSTELERÍA DIGITAL /jueves, 18 de octubre de 2012 14:15


Ángel Gago, Secretario General Ejecutivo de la Asociación de Empresas de Hostelería de Vizcaya, es rotundo al afirmar que: “aquí lo vivimos desde hace treinta años, a principios de los 80. No afecta sólo a menores. También a gente de 30 y más años. Algunos ayuntamientos a nivel local intentan con mejor voluntad que resultados, trasladar el problema de una zona o de un pueblo a otro. Están multando a tiendas y locales que venden a menores, pero no a los propios consumidores. Ahí está el problema. Si se multara a todos los menores que consumen alcohol en la calle, se frenaría el botellón. Al mayor hay que hacerle pagar los daños que cause en sus actos durante un botellón o un jaleo en plena calle”. Las leyes están a nivel autonómico y a nivel estatal. Simplemente es aplicarlas o, como mínimo, conseguir que sirvan de ejemplo, pero Gago no lo ve claro: “Hace tiempo que perdí la confianza en la justicia. El legislador, en lugar de estar pendiente del color de las banderas, tiene que atajar estos problemas sociales y la crisis. Y crear leyes para obligar al juez a imponer las sentencias. Hemos tenido un alcalde en Bilbao que ha pedido leyes para evitar que la gente vaya por la calle con armas. Si un juez admite que un joven llevaba una navaja a las tres de la mañana para pelar una manzana, no hay nada que hacer”. Salvando mucho las distancias, la Ley contra la Kale Borroka se dijo que había funcionado cuando se obligó a los padres a pagar los desperfectos que causaban los jóvenes. Gago lo matiza: “Le pongo unas cifras ficticias. Si se causan 1.000 millones de gasto en desperfectos y se consigue que los padres de los causantes paguen 40.000 euros, unos verán un éxito esa cantidad. Otros creemos que se siguen perdiendo muchos euros”.
Por mucha mano dura que se aplique, admite Gago que fallan los valores sociales: “Nuestra sociedad ha perdido valores y ahora son intolerables los destrozos, las pintadas, el ruido, la inseguridad por culpa de esta pequeña institución llamada botellón. No hablo sólo de la falta de venta en nuestro sector, sino de los valores. No me vale que digan que no hay mejor manera de disfrutar. Cuando éramos jóvenes teníamos deportes, actividades sociales, lúdicas y también tomábamos copas. Pero no rompíamos el mobiliario urbano. Bilbao está preciosa, pero cada fin de semana hay que arreglar desperfectos que causan muchos jóvenes con el botellón”.
Y la guinda, desde la barra de un bar, cómo se ve el fenómeno: “En fiestas patronales, tienen incluso más derechos los que convocan un botellón que los que tenemos un establecimiento cerrado y pagamos impuestos. Tienen libertad de horario, de decibelios, de suciedad e incluso de bronca y molestia a los vecinos”.
Albacete, la cara opuesta de la misma moneda
El día 22 de marzo pasado, el ayuntamiento de Albacete publicó la ordenanza cívica en el Boletín Oficial de la Provincia por la que se prohibía prostitución y botellón bajo pena de multa de hasta 3.000 euros. La alcaldesa, Carmen Bayod, del PP, cumplía así una promesa electoral y una reivindicación de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Albacete. Su presidente, Juan Sánchez, se muestra muy satisfecho por ello: “Era una reivindicación nuestra de hacía mucho tiempo y, la verdad, tuvo el arrojo y la valentía suficiente para ponerlo en marcha al primer año de mandato en el consistorio”.
La Policía Local, además de sancionar, también tiene por cometido llevar a cabo charlas en los institutos para explicar la ordenanza, y hacer campañas de prevención del consumo de alcohol entre los jóvenes. Hay un plan de ocio alternativo que incluye actividades deportivas, ocio y cultura los fines de semana y también en horario nocturno: teatro, baile, manualidades, Escuelas deportivas Municipales y otras propuestas para jóvenes de más de 14 años.
El programa se llama ‘Pillados por la Noche’. La consecuencia de este plan, totalmente positiva, según el Presidente de los hosteleros de la ciudad, Juan Sánchez: “Se ha frenado en seco y casi totalmente el botellón en Albacete. Sólo se permite el botellón, anunciado por la alcaldesa, en la semana de fiestas patronales. El resto del año, se multa a los que lo practican y casi no quedan restos del fenómeno”. Aún no se puede hacer balance económico de la medida. Cuando se calculen las multas y las actuaciones llevadas a cabo por la policía, se podrá también analizar si también los hosteleros de la ciudad han recibido más clientes. Juan Sánchez no tiene aún los datos, pero sí una percepción: “Sin balances concretos, sí que está claro un detalle: contra más botellón, menos clientes en nuestros locales. Así que, si no hay consumo de alcohol en la calle, algo más trabajaremos nosotros”. Es el caso de una de las capitales manchegas. ¿Qué ocurre en las otras? “Supongo que siguen con el mismo problema. Nosotros lo hemos comunicado en las reuniones de la Regional de Asociaciones y los otros presidentes tienen ya nuestro ejemplo para poder pedir a sus alcaldes que pongan en práctica medidas similares”.